domingo, junio 15, 2008

Cuando se nos escapa el perro


I

Una de las señales más claras de que aquello en lo que creo no funciona: un “universo” atento a mis deseos, un “dios” a mi imagen y semejanza, un “mañana” en el que todo lo que espero ocurrirá...., es mi nula capacidad para evitar el dolor a los seres que están mas cerca. Y lo que es más, la repetida vergüenza de ser yo mismo, tan a menudo, el origen de ese dolor.

Digo, a propósito, “los seres que están más cerca” y no “a los que más quiero”, por evitar esta palabra resbaladiza, “querer”, que tiene sombras y huecos donde todos dicen que es pura y lisa, escondites por los que a menudo asoma la mueca del egoísmo más desvergonzado. “¿Querer?”, no olvides que estás en Babel, y cada uno da a las palabras el contenido que puede y quiere, más grande o más pequeño, según el tamaño de su conciencia y su corazón. Si eres un animal, tu amor tendrá largos dientes...

II

A veces uno se siente como cuando se le escapa el perro. Observas, impotente, que el animal enloquece de rabia y, en un instante, siembra a mordiscos el dolor a tu alrededor. Hiere primero, y con más saña, a los que están más cerca de ti, a los que más aprecias y quieres. Sobre ellos cae ese perro con su mayor salvajismo.

No eres tu, ya lo se, es él, es tu perro... Pero te sientes responsable, porque tu mimaste a ese animal, lo protegiste, lo alimentaste... El “perro” es un ser al que tu mantienes vivo cada día. ¿Y para que?... ¿Quien sabe? Quizá es tu único amigo, que lucha por ti cuando lo necesitas. Quizá te hace sentir poderoso. Ahora que lo pienso... tal vez incluso pudieras ser Rey, si él quisiera ser tu siervo.

Pero, como decía, algo en todo esto no funciona y... ¡a mi se me escapa el perro!

viernes, junio 13, 2008

Abrazo


Dos magos, soñadores del agua y de la luz
y creadores de mundos en la conciencia felina.

Comprendiendo

Fuente. Parque Vigeland (Oslo)



Buscaba a Dios en mi,


pero está en Nosotros


martes, junio 10, 2008

Burbujas (II)

La Escalera de Jacob. William Blake.

II

Al camino de siempre, que está hecho de asfalto o arena y tiene ya principio y final, no se le ama porque viva y permanezca con nosotros en el andar, sino por todo lo contrario: porque acabará y lo olvidaremos, alcanzando ese lugar de ensueño al que creemos dirigirnos.

¡Que tristes parecemos en la vida, al caminar! ¡que ciegos y que endurecidos! Llevamos en la cabeza el sueño de la felicidad futura y la promesa del más allá se convierte a menudo en desprecio de lo que está más cerca.

Estos caminos del mundo en los que estamos sin estar, olvidados nuestros pies mientras caminan, con el corazón en la mirada y la mirada puesta a lo lejos, creyendo vislumbrar lo que aun no existe... (Y si no existe ahora, ¿cuando existirá?) Los seres, las cosas, los paisajes que vienen, nos llegan y ya se van marchando, sin apenas ser recibidos.

¿Por qué trato al Mundo como si fuera un siervo? Al mundo y a los seres que me trae el mundo: a mi cuerpo, a mi mente y a mi corazón, y a la envoltura de todo, eso a la que llamo “yo mismo”.

Me dejo servir por todos sin siquiera mirarlos, como si fueran objetos, como frascos de vidrio a los que se deja a un lado, transparentes, cuando se ha agotado su contenido. Mi atención está puesta en mis sueños, y no sobre estos seres de carne y hueso, de polvo y sangre, de piedra y de profundidad, en los que se sustenta mi vida.

Algunos de estos seres que nos trae el camino durarán un tiempo en la memoria, como fantasmas que se niegan a marchar pero a los que ya no queda sangre o sustancia para pintar en colores la luz, acariciar la tierra o provocar sonido; otros permanecerán apenas un instante con nosotros pero, a la mayoría, ni tan siquiera alcanzaremos a verlos.

Y en ese tiempo vacío será como si no hubiéramos existido: nosotros por no sentir, ellos por no ser sentidos.

Si no hubiera Algo más grande que yo en alguna parte del Alma…, si la Creación entera dependiera solo de mi vida y mi conciencia ¡que Universo más pobre sería el nuestro!!que enormes lagunas de olvido!¡que eternidades de no existir!¡que cuerpo inmenso para mis planetas y soles del que nadie podría recordar las manos, los ojos, o el corazón!

lunes, junio 02, 2008

Burbujas ( I )



I

En nuestro tránsito por el Hombre, a lo largo de esta experiencia de cuerpo y conciencia que llamamos vida humana, ocurre algo parecido a lo que pasa al andar cualquier camino sobre la Tierra.

Los pasos nos llevan, los ojos puestos en la búsqueda interior, por distintas comarcas. Los paisajes del alma cambian bajo la luz del sol o de la luna. Y lo que pasa fuera, y lo que pasa dentro, son como hermanos gemelos separados por un espejo. ¿quien sabe cual es la imagen y cual el reflejo?

A veces el mundo, ahí fuera, tiene frío. Otras languidece de calor, y el camino se vuelve una lengua larga y muda, de arena seca. ¿Cuanto tiempo he permanecido sin hablar porque el mundo endurecido en el que vivía no fue capaz de articular una sola sílaba?¿Y cuantas veces mi tristeza juntó las nubes en el cielo y llenándolas de congoja les hizo llorar?

Los paisajes que llegan de fuera a veces son tan extraños que nos obligan a despertar del sueño interior, con un sobresalto, a devolver nuestra conciencia al cuerpo. Entonces, en ese instante, como si el mundo inmenso apoyara el pie sobre la punta de una aguja y en ella se balanceara, todo el espacio y el tiempo se juntan entre tus ojos, o sobre tu corazón. Se abrazan en ti todas las cosas, y lo que era y lo que es se vuelven uno contigo en este punto único del Ser que eres, en este aquí y ahora.

El espejo se rompe por un instante, eterno o fugaz instante, y reconocemos como en un relámpago que nunca estuvimos solos, que la Gran Vida en la que existimos es consciente de nosotros, que caminamos sobre el Misterio como sobre la piel desnuda y alerta de un extraño planeta, de un Poeta incomprensible de la vida y de la muerte.

domingo, junio 01, 2008

Y dijo Jesus:

Madre Primordial. Johfra

Hágase en mi,
según Tu Palabra

miércoles, diciembre 12, 2007

Busquedas y digestiones

La noche del diluvio. Turner


Antes buscaba la Verdad,


ahora me conformo con la coherencia.


Problemas digestivos, quizás.